Por C.D. Adriana Martínez

 

La respuesta es simple; por las diferentes estructuras que tenemos en la boca. Por ejemplo,  los dientes requieren un cepillado o barrido para eliminar la placa dentobacteriana, las encías requieren un cepillado pero también un masaje para prevenir inflamación o eliminarla (gingivitis). También hay zonas donde los cepillos convencionales no alcanzan a llegar, como la zona de contacto entre dientes,  por eso es que es imposible cubrir todas las necesidades con un solo cepillo.

 

Existen diferentes clasificaciones, en este artículo hablaremos de los diferentes tipos según su función.

 

Convencionales

 

contienen de 3 a 4 tiras de cerdas, y son los cepillos usados por la mayoría de las personas. El número que tienen estos cepillos corresponde al tamaño de la cabeza (parte activa).

 

Eléctricos

Impulsados por un pequeño motor, son bastante útiles para personas con problemas físicos o alguna discapacidad. También son ideales para motivar a los niños a cepillarse.

 

Interproximales

Sirven para limpiar la zona de contacto entre los dientes, muy pequeños para lograr entrar a esos rincones donde el cepillo convencional no llegará  jamás. Son fabricados en distintos tamaños, debiendo ser elegidos cuidadosamente para que se ajusten lo más posible al espacio interdentario.

 

Periodontales

Conocidos como sulculares o cerviculares, cuentan con dos tiras de cerdas y son recomendados en casos de surcos periodontales e inflamación gingival.

 

Ortodónticos

Diseñado para pacientes con ortodoncia fija, es decir con bandas y brackets, su hilera central es más corta para de esta forma limpiar los brackets arruinando el cepillo un poco menos.

 

El odontólogo es el que te ayudará a elegir el mejor para ti, según la textura de las cerdas, el tamaño de la cabeza, etc.  Es igual de importante usar el cepillo correcto, la frecuencia y la técnica de cepillado, cuidando estos tres factores nos aseguramos que nuestra higiene será la mejor.