Por C.D. Adriana Martínez

El Blanqueamiento dental es un procedimiento que sirve para bajar las tonalidades de nuestros dientes.  Este procedimiento puede realizarse en casa o en el consultorio dental, pero ambos procedimientos siempre deberán estar supervisados por un odontólogo experto en el área. Existen ventajas al realizarlo en el consultorio pues los resultados son inmediatos y en todo momento el odontólogo está atento al procedimiento.


Posterior al blanqueamiento se le recomienda al paciente evitar ciertos alimentos y bebidas con mucho color, ejemplo de esto eson el café, té negro y verde, vino tinto, refrescos con colorante, cerveza oscura, jugos de fruta, tomate crudo o en salsa, catsup, zanahoria, espinacas, betabel, uvas negras, cítricos en general (piña, naranja, mandarina, toronja, kiwi).  También se le invita al paciente fumador a dejar de hacerlo, si esto no es posible en definitiva, se le prohíbe por al menos los cuatros días posteriores al blanqueamiento.


Cumplir con estas recomendaciones es la clave para que el efecto dure hasta dos años.  Una mala elección puede llegar a ser motivo del fracaso de este tratamiento, ya que algunos de estos alimentos manchan los dientes y el tabaquismo es la principal contraindicación.


Es importante tener en cuenta que, a pesar de que el efecto no es eterno, nuestros dientes jamás volverán a la tonalidad que tenían antes del blanqueamiento, es decir, siempre estarán más claros que al principio. 


Es posible realizar hasta dos sesiones de blanqueamiento muy cercanas (no más de dos semanas) si es que el paciente quisiera bajar más la tonalidad, después de estas dos sesiones debemos esperar mínimo un año para volver a realizar otro  tratamiento de blanqueado.