Por C.D. Adriana Martínez

 

¿De verdad el dolor puede ayudarnos en algo? Por supuesto, porque esta sensación tan molesta nos indica que algo no va bien, es decir, el dolor es un AVISO, una señal que debemos atender inmediatamente.

 

Desafortunadamente, si no atendemos esta maravillosa forma que usa nuestro organismo de llamar nuestra atención, nos acostumbramos a él hasta el grado de ignorarlo.  Pero el problema seguirá existiendo.

 

Llega un día, cuando el problema se agrava, que el dolor vuelve a llamar nuestra atención porque este se intensificó, y pueden ocurrir dos cosas: o le hacemos caso al llamado de nuestra naturaleza o nos volvemos a acostumbrar a vivir con dolor y permitir que el problema siga avanzando.

 

Los odontólogos estamos muy acostumbrados a vivir de cerca con el dolor de origen dental o bucal en general. Puede ser algo muy simple de solucionar, como aliviar un punto alto en una restauración, o algo más complicado que pueda terminar en una cirugía o extracción. Nuestra prioridad será siempre evitar el dolor en nuestros pacientes.

 

Aquí el llamado es a atender las señales de nuestro cuerpo, y aplica para el dolor pero también para todas las sensaciones en general. Hemos aprendido a distraernos con otras cosas y no hacer contacto con nuestro cuerpo, con nuestro ser.

 

¡Aprendamos a escuchar a nuestro cuerpo!