Por C.D. Adriana Martínez

Es muy común escuchar que debemos ir al dentista con regularidad para hacernos una limpieza profesional pero, ¿en qué consiste esta?.

A todos se nos acumula algo denominado película adherida, que es transparente y libre de bacterias y va a servir como sustrato para la materia alba y posteriormente para la placa dentobacteriana.

Si esta placa no es removida por el cepillado dental, comienza a endurecerse con los minerales que tiene la saliva y los alimentos que consumimos, principalmente con calcio y fósforo, esto es conocido como sarro dental y sólo puede ser removido mediante una limpieza dental hecha por un odontólogo.

Pues bien, la limpieza dental consiste en remover el sarro y para esto usamos ultrasonido, que es un instrumento con vibraciones imperceptibles que, al ponerlo en contacto con el sarro, lo retira sin molestias para el paciente y sin dañar el esmalte dental. Posterior a esto, pulimos la superficie de los dientes con una pasta especial, esto es para dejar superficies lisas y así sea más difícil la acumulación de placa dentobacteriana.

Con esto prevenimos:

– Inflamación y sangrado de encías (gingivitis)
– Mal aliento (halitosis)
– Caries
– Pérdida de piezas dentales
– Algunas enfermedades sistémicas y problemas digestivos.

El sarro no permite tener una sonrisa estética, pues tiene un color entre amarillo y marrón. Por esto es importante acudir a una limpieza mínimo cada 6 meses, así conservarás una salud dental óptima y si existe algún problema podremos detectarlo a tiempo.